Homenaje a Héctor Epalza Quintero El Obispo del Pueblo

EL PUEBLO NEGRO, INDÍGENA, CAMPESINO Y URBANO TE RECORDARA POR SIEMPRE ¡CARAJO!

Fueron muchos años pa´ vencer el miedo y usted monseñor Hector Epalza Quintero, si que lo sabe. Ver de cerca los rostros de las víctimas saber a los victimarios a la vuelta de la esquina y abrir poco a poco las puertas a la verdad, para desafiar a los violentos. Caminar de la mano con su pueblo hasta enterrar el miedo y defender con la vida misma el territorio y la cultura. La gente de Colombia no sabe Monseñor, cuantas veces fue amenazado por escuchar historias de terror y nombrar sin titubeos a los responsables, La gente en Colombia no sabe que durante muchos años escucho gritos de espanto que lo desvelaron en largas noches de insomnio. Trece años de su vida escuchando las historias de la vía al mar Katanga, Cisneros, Triana, Córdoba Las historias de los ríos, yurumangui, Naya, Cajambre, Raposo y Calima Trece años escuchando el horror impuesto en los barrios lleras, San José, Las Palmas, Isla de la paz, Oriente y Cima. La gente en Colombia no sabe que durante muchos años escucho gritos de espanto que lo desvelaron en largas noches de insomnio. Trece largos años haciendo de la oración un acto consciente Para Declarar su amor a Buenventura, asi como lo hicimos todos y todas las que llevamos en la sangre y en el puño cerrado la memoria de nuestras ancestras y ancestros Mientras usted secaba las lagrimas de las madres de los niños de Punta del Este, ellos cercenaban la esperanza, sumiéndonos en el terror y el espanto. Mientras conmemorábamos la memoria de Monseñor Valencia Cano y de Camilo Ellos rompían de manera irracional la tierra para sacar el oro. Mientras sembrábamos cruces por las víctimas de la Carretera cabal Pombo Y crecía la hierba cerca a los arboles plantados con sus nombres Ellos llegaban con sus maquinas a tumbar montaña y a construir túneles Mientras las madres, hermanas, hijas, esposas y esposos de los y las desaparecidas clamaban una oración por sus víctimas ellos imponían grandes megaproyectos. Usted Monseñor, busco como buscamos muchos Los cuerpos mutilados dentro de los esteros y dispersos por la isla. El gobierno sigue sin cumplirle al pueblo y se elevan los niveles de la guerra. Usted monseñor rompió como rompimos muchos el silencio y el miedo, para gritar en un solo coro: ¡El pueblo no se rinde Carajo!. Se va en un momento difícil para la humanidad Cuando largos túneles de impunidad recorren Colombia Se va en medio de grandes desafíos. No seremos inferiores a su compromiso, Valentía. Quienes lideramos de su mano, la marcha para enterrar la violencia y el paro cívico Sabemos que las lagrimas de este pueblo levantaron una ola gigante de dignidad Y desde entonces el pueblo no se rinde ¡Carajo! En el 2017 quedaron grabadas en las calles de Buenaventura las huellas de un pueblo que decidió enterrar el miedo y no dar nunca más, un paso atrás.

EL PUEBLO NEGRO, INDÍGENA, CAMPESINO Y URBANO TE RECORDARA POR SIEMPRE ¡CARAJO!
Sur Occidente de Colombia
Febrero 3 de 2021 – BCA – NOMADESC

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